Con unas 10.000 Apps, Windows Phone 7 está muy lejos de sus competidores, Apple-iOS y Google-Android, pero hay razones para pensar que Microsoft ha encontrado el camino correcto y va a conseguir la meta de ser y estar con los grandes del smartphone. En las últimas dos semanas, el Windows Phone 7 Marketplace se ha 'enriquecido' con 1.263 nuevas aplicaciones y ya cuenta con 4.240 desarrolladores certificados.
Si hay una compañía que destaca por su perseverancia, esa es Microsoft. A lo largo de su historia, una constancia estratégica, que no han tenido otras compañías de esta industria, ha contribuido a sus éxitos tanto o más que tecnologías, productos y soluciones.
Son muchos los ejemplos posibles: en el interfaz gráfico (GUI) Presentation Manager, que desarrolló en 1988 con IBM para la versión 1.1 del sistema operativo OS/2 y precursor de Windows; las muchas versiones de este SO, en especial la 3.1 que Bill Gates iba personalmente presentando y promocionando entre los fabricantes de hardware y compañías de aplicaciones software a principio de los años 90 con dispar acogida; o los MS Word, Excel, Acces o PowerPoint, luego integrados como suite Office, que tuvieron que ganar mercado palmo a palmo a los entonces superventas Lotus1-2-3, WordPerfect, la dBase de Ashton Tate, o los 'paquetes integrados' Lotus Symphony y el Open Access de SPI.
Y no nos olvidemos de los Internet Explorer, de la consola XBox, del largo batallar de Dynamics para hacerse con un buen sitio en el mercado de los ERPs y CRMs y, ahora, Windows Azure y BPOS para triunfar en las nubes TI privadas, públicas e híbridas o los tablets, para los que todavía no tiene una estrategia definida.
Windows Phone 7 lleva camino de ser otro caso de perseverancia suma. Llegó tarde, cierto que rico en innovación, pero muy desnudo de aplicaciones en comparación con los iPhone, Android, Blackberry y hasta Symbian. En noviembre pasado, un mes después de su presentación, había 2.000 aplicaciones escasas. No obstante, como puede verse en el seguimiento exhaustivo que hace Windowsphoneapplist.com del maketplace, la progresión es buena y es evidente que los desarrolladores no van a dar la espalda a Microsoft.
En concreto, en dos semanas se han incorporado 1.290 nuevas Apps y en total hay 10.219. La mayoría de juegos (un 23%), pero también abundan las herramientas (14%), entretenimiento en general (12%), libros y referencia (8%), estilo de vida (6%) y productividad, viajes, noticias e información del tiempo y salud con un 5% cada categoría. Las aplicaciones empresariales son el farolillo rojo del ranking con un 2%.
En cuanto a idiomas, un 5% de las Apps están en español, frente al 74% en inglés, el 8% en francés y el 7% en alemán. Y el 38% son de pago, con un precio medio de 1,55 dólares; un 32% gratuitas y el resto de prueba.
Aunque inicialmente no pensaba competir por la cantidad, sino por la calidad -al menos es lo que defendía a capa y espada- parece que Microsoft ha acabado por aceptar que un amplio catálogo de aplicaciones contribuye a las ventas mucho más de lo que parece.
Ha conseguido confianza de los desarrolladores, ahora tiene que hacer algo para impulsar las ventas porque según el último informe de comScore, WP7 en enero tenía un 8% de participación en el mercado de los EEUU, un 1,7% menos que tres meses antes. Y en esto también hay un círculo virtuoso: ventas de smartphones WP7 son ventas y descargas de Apps que animan a los desarrolladores y a los consumidores... y vuelta a empezar.
Una ventana por la que compartir lo que veo, encuentro, leo, me cuentan, se dice... Avanzar sobre una espiral de ideas, iniciativas y conocimientos abierta a todos y, especialmente, a los mundos de las Tecnologías de la Información y de la innovación.
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Windows Phone 7: futuro, competencia y poco tiempo para triunfar
Microsoft ya está de nuevo en la escena del móvil. Ahora con un sistema operativo completamente nuevo, muy innovador en su enfoque y que integra todos los productos, servicios, el conocimiento y la enorme capacidad de la compañía para crear la experiencia más rica, la mayor productividad y unas posibilidades de personalización sin precedentes en este tipo de dispositivos.
Aunque lo haga un tanto a la defensiva, porque es consciente de que llega tarde y no tiene más remedio que reconocer el éxito de los iPhone, Android, Blackberry y Nokia, tiene razón Steve Ballmer cuando asegura que en el ámbito de los smartphones hay mucho por hacer porque es un mercado todavía sin explotar, con mucho futuro y en el que hay puestas grandes inversiones y esperanzas, especialmente de las poderosas operadoras.
Los ‘hubs people, music, video o marketplace’, el botón dedicado de la cámara o las extensiones Xbox Live y Zune y, en general, la alta tecnología que encierra esa nueva marca Windows Phone 7 son buenas ideas y excelentes bases sobre las que reinventar el mundo smartphone que pretenden Microsoft y sus partners.
Buenos fundamentos de un sistema operativo tan vistoso y personalizable como para sentirnos orgullosos e identificados con nuestro móvil, algo que puede sonar exagerado pero que tiene cada vez más razón de ser y mucho más en el futuro con aplicaciones y servicios más y más avanzados, sofisticados e imprescindibles.
Pero Windows Phone 7 no es la versión siete, sino la primera. Microsoft ha partido de cero y se nota inmediatamente porque no utiliza iconos estáticos sino ‘tiles’ y ‘hubs’ y ha logrado una experiencia de usuario verdaderamente innovadora, atractiva y útil.
Con todo lo bueno de lo nuevo, estamos ante una primera versión que, como todas, tendrá que estabilizarse y superar fallos y ‘bugs’. Una versión que necesitará tiempo y ayuda, confianza e inversión de las comunidades de desarrolladores para mejorar y ser competitivo: más de 100.000 apps tiene Android y las 300.000 los iPhone…
Siempre se ha dicho que para Microsoft no existen las prisas sino la constancia y la confianza en sus productos. Xbox es un buen ejemplo de esa perseverancia y Windows para PCs lo fue en el pasado. Para situar Windows Phone 7 en los términos de mercado y de negocio que pretende va a necesitar grandes dosis de esa constancia, bastante fortuna –tanta como la que, en general, ha tenido con casi todos los Windows- y mucha inversión en desarrollo de contenidos, aplicaciones, comunidad de desarrolladores, promoción y publicidad para construir un ecosistema sostenible y rentable.
Y que todo se produzca en tiempo récord porque no sólo los Apple, Nokia, RIM y Google no van a esperar a que Windows Phone les adelante, tampoco los usuarios se van a se van a enamorar fácilmente de WP7, por muy bonito que sea.
Aunque lo haga un tanto a la defensiva, porque es consciente de que llega tarde y no tiene más remedio que reconocer el éxito de los iPhone, Android, Blackberry y Nokia, tiene razón Steve Ballmer cuando asegura que en el ámbito de los smartphones hay mucho por hacer porque es un mercado todavía sin explotar, con mucho futuro y en el que hay puestas grandes inversiones y esperanzas, especialmente de las poderosas operadoras.
Los ‘hubs people, music, video o marketplace’, el botón dedicado de la cámara o las extensiones Xbox Live y Zune y, en general, la alta tecnología que encierra esa nueva marca Windows Phone 7 son buenas ideas y excelentes bases sobre las que reinventar el mundo smartphone que pretenden Microsoft y sus partners.
Buenos fundamentos de un sistema operativo tan vistoso y personalizable como para sentirnos orgullosos e identificados con nuestro móvil, algo que puede sonar exagerado pero que tiene cada vez más razón de ser y mucho más en el futuro con aplicaciones y servicios más y más avanzados, sofisticados e imprescindibles.
Pero Windows Phone 7 no es la versión siete, sino la primera. Microsoft ha partido de cero y se nota inmediatamente porque no utiliza iconos estáticos sino ‘tiles’ y ‘hubs’ y ha logrado una experiencia de usuario verdaderamente innovadora, atractiva y útil.
Con todo lo bueno de lo nuevo, estamos ante una primera versión que, como todas, tendrá que estabilizarse y superar fallos y ‘bugs’. Una versión que necesitará tiempo y ayuda, confianza e inversión de las comunidades de desarrolladores para mejorar y ser competitivo: más de 100.000 apps tiene Android y las 300.000 los iPhone…
Siempre se ha dicho que para Microsoft no existen las prisas sino la constancia y la confianza en sus productos. Xbox es un buen ejemplo de esa perseverancia y Windows para PCs lo fue en el pasado. Para situar Windows Phone 7 en los términos de mercado y de negocio que pretende va a necesitar grandes dosis de esa constancia, bastante fortuna –tanta como la que, en general, ha tenido con casi todos los Windows- y mucha inversión en desarrollo de contenidos, aplicaciones, comunidad de desarrolladores, promoción y publicidad para construir un ecosistema sostenible y rentable.
Y que todo se produzca en tiempo récord porque no sólo los Apple, Nokia, RIM y Google no van a esperar a que Windows Phone les adelante, tampoco los usuarios se van a se van a enamorar fácilmente de WP7, por muy bonito que sea.
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